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«Vencí en esta pelea, todavía hay polo para rato»

Cuando se hable del polo acuático cubano en los últimos 15 años, es inevitable mencionar entre sus figuras principales a Raydel Carales, quien permaneció en la selección nacional desde enero de 2005 hasta septiembre de 2017. A partir del Campeonato Mundial de Montreal 2005, el camagüeyano participó casi ininterrumpidamente en las competiciones fundamentales que acudió Cuba, entre ellas: dos Centroamericanos del deporte (oro en ambos), la cita regional de Veracruz 2014 (bronce), dos Juegos Panamericanos y la única asistencia del plantel insular a la Liga Venezolana profesional.

A pesar de establecerse en el conjunto antillano por más de una década, la despedida del agramontino de las piscinas como atleta activo ocurrió sin él desearlo, cuando aún, con casi 31 años, su forma deportiva demostraba capacidades para defender, anotar goles y ser una carta notable en el equipo.

Después de la justa multideportiva continental de Guadalajara 2011 comenzó a sentir calambres en la pierna derecha, mas no le preocupó, pues se lo atribuyó a molestias que presentaba en la región lumbar desde hacía varios años. Inicialmente le daban cada seis meses y duraban segundos. A medida que pasó el tiempo la intensidad y la prolongación de los calambres aumentó. Ya el agramontino empezó a inquietarse.

A raíz de un infarto cerebral sufrido por su padre en 2017, el cual fue ingresado en el hospital Manuel Ascunce Domenech de su provincia, Raydel le comentó al neurocirujano que atendió a su progenitor lo que le sucedía. Decidieron realizarle algunas pruebas, incluida una tomografía axial computarizada que arrojó un tumor cerebral. Al día siguiente, gracias a gestiones del otrora polista Jorge del Valle, fue admitido en el habanero Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, y una semana después fue operado.

En septiembre de 2017 comenzó una etapa nueva como entrenador del equipo nacional femenino, asesorado por del Valle, y un año más tarde se incorporó al colectivo técnico varonil. Cada seis meses primero, y luego con carácter anual, debía realizarse una resonancia magnética para dar seguimiento al padecimiento. En la efectuada en febrero de 2020 se comprobó que el tumor estaba creciendo nuevamente y era necesario otra intervención quirúrgica.

La biopsia demostró un ganglioglioma de grado II en el parietal izquierdo, pero a causa de la pandemia, la operación debió esperar hasta el 29 de junio y, afortunadamente fue un éxito, pues se retiró la zona afectada.

«Estoy muy contento porque todo salió bien y listo para enfrentar el largo proceso de rehabilitación que me espera. Lo más molesto han sido los dolores de cabeza, que se presentan alguna que otra vez producto de la manipulación durante la cirugía. En cuanto me sienta fuerte retomaré los proyectos que dejé pendientes.

«Quisiera agradecer al personal médico que me atendió en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, a los comisionados del Inder por el apoyo dado, a mi gente del polo acuático, a mi familia y, en especial, a mi hermano Giraldo, quien se encuentra jugando en España y es incesante en su respaldo.

«Debo mencionar de igual forma a varias personas de la ESFAAR Giraldo Córdova Cardín y a muchos amigos que se han preocupado de manera constante por mi salud», declaró Raydel Carales, quien recibió el alta médica el 6 de julio de 2020.

Tomado de Juventud Rebelde

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