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Golazo en dos tiempos: Giraldo Carales (II)

Continuamos con la segunda parte de nuestro Golazo en dos tiempos dedicado al delantero camagüeyano Giraldo Carales, uno de los jugadores más mediáticos del polo acuático cubano actual.

Diseño ficha de atleta del polista Giraldo Carales con sus datos técnicos (fecha de nacimiento, talla, peso, posición, años en la selección nacional cubana y equipo) y sus principales resultados, junto a una foto de Giraldo Carales ejecutando un disparo a puerta.
Diseño. Raydel Carales

-¿Qué portero se te hizo más difícil para marcarle gol?

Le he lanzado a porteros muy buenos, como Slobodan Soro, de Brasil, a Daniel López Pinedo, de la selección española, al portero de Estados Unidos, Alexander Wolf, y a Gianny Lara del equipo Cuba.

Pero considero que el más difícil para mí fue mi compañero de equipo desde los 9 años, mi hermano de elección y amigo, Emilio Oms. Hubo ocasiones, incluso, en las cuales tenía miedo de tirarle, porque me leía la mente.

Nosotros pasábamos mucho tiempo juntos y me conocía muy bien, Además, era un portero brutal. Por desgracia, tuvo que dejar el polo acuático y no pudo jugar en ligas extranjeras, hubiese sido un arquero muy cotizado.

-¿Con cuál entrenador sentiste más empatía?

Tuve buenos entrenadores: Danilo Montes de Oca, Guido Reyes… que fueron como padres para mí durante la infancia.

Luego, en la adolescencia, no puedo dejar de mencionar a Tino Urgellés, quien es mi segundo padre. Con el coincidí desde los 17 años hasta los 31 y me enseñó mucho como deportista y como persona. Realmente, le debo mucho.

Otro entrenador que me marcó fue Jorge Rizo, un verdadero crack como estratega al que admiro mucho. Me hubiese gustado coincidir más tiempo con él, y con Mario Bermúdez, quien me enseñó muchas cosas; a él también le debo bastante.

-¿Jugador con el que mejor te entendiste?

Son varios. Emilio Oms es el primero, pues juntos no perdimos un torneo desde 11 años hasta los 20, en la categoría Juvenil, él como portero y yo delantero. Era algo increíble, salía a la contra, me viraba y, dondequiera que me desmarcara, tenía el balón en la mano.

Jhoen Lefont fue otro con el cual tuve una química de juego increíble, pensábamos igual en el juego.

Algo similar me pasó con Pedro Ponsa, recientemente. Ese chico impresiona por su inteligencia y sus habilidades; es brillante, realmente un crack. Estoy convencido que será un gran polista y tendrá la posibilidad de jugar en el extranjero.

Por supuesto, también con mi hermano, Raydel Carales, porque tenía la capacidad de encontrarlo con facilidad donde estuviese y le ponía la pelota en la mano. Yo sabía cuando se iba a desmarcar, lo esperaba, se la pasaba perfecta y marcaba.

-¿Mejor, o más importante, gol en tu carrera deportiva?

Tengo varios. Con 14 años, compitiendo en la categoría Cadetes con mi hermano, estábamos perdiendo en la final contra Cienfuegos. A falta de 19 segundos, Guido Reyes pide un tiempo fuera y nos reúne. Nos dice: “bola al poste y, cuando ellos cometan la falta, todo el mundo a atacar y el que se quede solo es quien mete el gol”.

Recuerdo, como si fuese hoy, que le llevaron el balón a Rasiel Gallo, le cometen la falta, me hundí, vi al defensor cienfueguero, le agarré la trusa y lo halé, para si me iban a cantar falta, que lo hicieran con razón; me lanzo al ataque y Gallo me dio la pelota, cuando me cae en la mano derecha, el portero salió a hundírmela, y yo la cambié para la izquierda, la portería se quedó vacía, la tiré y gol.

Con solo tres segundos por jugar, empatamos el partido y fuimos al tiempo extra. Ese gol para mí es de los más importantes.

El otro fue en los Juegos Centroamericanos y de Caribe de Veracruz ’14, durante la discusión del bronce: faltando 3 segundos igual, ataqué, le pasé por arriba al defensor colombiano (no pitaron falta), me giro, recibo el balón, me levanto, disparo y anoto el gol justo antes del silbatazo final. Con ese gol empatamos, nos fuimos a penaltis y ganamos.

-¿Qué significa para ti la piscina?

La piscina es mi casa, porque desde los seis años estoy dentro de ella y ya tengo 33. Para mí lo es todo.

No sé cuando me retire, pero el día que deje de practicarlo profesionalmente, por lo menos dos veces por semana, tendré que venir nadar en una piscina. Sé que necesitaré sentir esa sensación de desplazarme en el agua mientras mis dedos la surcan. Ya te digo, esta es mi casa y a ella le debo todo.

Lea la primera parte de esta entrevista en Golazo en dos tiempos: Giraldo Carales (I)

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