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Carlos Ortega, un artífice del tiro sorpresa

El dominio de polo acuático cienfueguero en los Campeonato Nacionales cubanos tiene su origen hace más de 20 años y muchos polistas contribuyeron a lograr semejante hazaña.

Hoy, Carales WP se acerca uno de los iniciadores de esa dinastía de 21 coronas consecutivas y uno de los principales referentes de esa generación en la “Perla del sur”: Carlos Ortega.

Atleta muy inteligente y entregado en la piscina, destacaba por su rapidez de acción y pensamiento, cualidades por las cuales se convertía en un peligro para los rivales en jugadas de contraataque.

Muchos polistas de las selecciones nacionales cubanas, tanto femenina como masculina, le estamos muy agradecidos por sus consejos de cómo explotar nuestras virtudes en el partido y ser mejores deportistas.

Diseño con el Palmarés deportivo de Carlos Ortega con una fotografía de Carlos Ortega y el texto Carlos Ortega 6.
Diseño: Raydel Carales

-¿Cómo llegas al polo acuático?

Llego al polo acuático por mi hermano Ernesto, ya que él lo practicaba. Comencé en la escuela natación a los nueve años de edad y entrenábamos en la playa del Club Cienfuegos. Mis primeros entrenadores fueron Mario Medina, Pedro Martínez y el Choty.      

-¿Qué resultados alcanzaste, en lo colectivo y lo individual, durante tu etapa Escolar y Juvenil?

En los Escolares alcanzamos tres medallas de plata y una de oro, gracias a un buen grupo de atletas y a nuestros entrenadores Omar Cherta y el muy querido Víctor Gómez (Vitico), quién fue como un padre para muchos, incluyéndome. 

Ya en los Juveniles logramos tres medallas de oro y una de plata, bajo la dirección de Richard Rossell. Además, en esa etapa, guiados por Luis Lageire, obtuvimos el título en el Panamericano Juvenil realizado en la Habana, la última vez que un equipo cubano se coronó en esas lides.

Carlos Ortega, Amílcar Delgado, Johandys Comas y Ernesto Cisneros posan para la cámara con los abrigos deportivos de la selección nacional cubana.
De izquierda a derecha: Carlos Ortega, Amílcar Delgado, Johandys Comas y Ernesto Cisneros. Foto: Archivo

-¿Que representó para ti llegar a la selección nacional?

Para mí fue un sueño cumplido, pero era solo el principio, pues venía lo más difícil e importante: mantenerse. Realmente fue un reto, porque había muchos jugadores talentosos.

Recuerdo además que las condiciones no eran las mejores, la piscina muy fría entre otras cosas que no vale la pena mencionar.

-¿Qué jugadores tomaste como referencia cuando llegaste a la preselección nacional?

Me gustaba la forma de jugar de muchos, pero siempre tomé lo que me interesaba de cada uno y lo adaptaba a mi estilo. No obstante Guillermo Martínez (hijo) fue a quien más provecho le saqué; era un jugador muy rápido y aprendí mucho de él a la hora de sacar el contraataque

-Coméntame sobre tu debut con el equipo Cuba

Mi primer viaje fue en el año 1995, a Río de Janeiro, Brasil, bajo la dirección de Pablo Roger Cuesta y Jorge Rizo. Solo llevaba tres meses en la preselección cuando apareció esta oportunidad.

Yo tuve un rendimiento muy bueno en la Copa Waldimiro Arcos con el equipo de Occidentales, precisamente con Rizo como entrenador. Él fue quien me enseñó cómo jugar de acuerdo a mis cualidades e, increíblemente, di un salto de calidad muy grande.

En Río de Janeiro, aproveché al máximo los minutos que me dieron y demostré que sí tenía el talento para jugar a ese nivel.

También me dediqué a observar a todos los polistas y aprender de ellos, tanto cubanos como extranjeros; por ejemplo, el brasileño Ricardo Perrone, un atleta que daba gusto verlo jugar, además, tenía unas condiciones físicas muy parecidas a las mías.

-Fuiste campeón en dos Juegos Centroamericanos y del Caribe (Maracaibo ’98 y Cartagena de Indias ’06) Háblame sobre esos títulos.

En Maracaibo ´98 también estuvimos bajo las órdenes de Pablo Roger Cuesta y Jorge Rizo. Ganar el título fue relativamente fácil porque contábamos con polistas de mucho nivel que después saltaron al polo acuático europeo, donde alcanzaron muy buenos resultados.

Lo realmente difícil fue hacer el equipo, pues, hasta última hora no sabía si estaba en la plantilla o no. Gracias a Dios, hice el mérito y me incluyeron, al igual que a mis grandes amigos Johandys Comas y Amilkar Delgado.

Como dato curioso, esa competencia estuvo marcada por las elevadas temperaturas (+44°C), lo cual nos obligó a realizar cambios constantemente.

En Cartagena ´06 fuimos dirigidos por Tino Urgellés  y Mario Bermúdez. No salimos como favoritos, pues veníamos de no participar en los Centroamericanos anteriores, pero la competencia demostró lo contrario.

Le ganamos a todas las selecciones y en la final vencimos a Colombia con amplio marcador. En ese último partido les entramos por los ojos, sabíamos que no podíamos titubear porque jugábamos contra el equipo de la sede.

-Durante la final de los XIII Juegos Panamericanos de Winnipeg ’99, cedieron ante la escuadra de Estados Unidos. ¿Cómo recuerdas ese momento?

Para Winnipeg ´99, tuvimos una preparación muy buena: casi tres meses en Europa jugando contra clubes de Hungría e Italia, con las selecciones nacionales de Alemania, Croacia, Australia, Holanda, Eslovaquia  y España, y también participamos de las Universiadas de Mallorca, celebradas en ese mismo año.

Fueron enfrentamientos muy fuertes antes de llegar a la final. Por ejemplo, el choque contra Canadá, donde vencimos en tiempo extra, un partido de los que te hacen llorar.

A la final llegamos soñando con ganarle a Estado Unidos, pues tuvimos un duelo muy parejo con ellos en la fase grupos, pero, desgraciadamente, no pudimos.

No obstante, alcanzar la medalla de plata fue un tremendo resultado porque participamos con un equipo renovado en casi un 80% de su nómina, con respecto a los Juegos Panamericanos anteriores (Mar del Plata ´95), donde tuvimos que conformarnos con el bronce.

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Yohandri Andrades con gorro blanco y azul con las siglas CUB intenta sacarle el balón al rival hundiéndolo con el brazo.

Yohandri Andrades, el defensor indispensable

Yohandri Andrades: Ser campeón centroamericano significó mucho para nosotros ya que teníamos la espinita de no haber participado en la edición del 2002, celebrada en San Salvador. Además, nos comía por dentro ver a los mexicanos alardeando de ser los campeones.

-Eres uno de los iniciadores de esa hazaña de los equipos cienfuegueros de lograr 21 títulos de forma consecutiva en los Campeonatos Nacionales. Coméntanos sobre esas primeras coronas.

El equipo de Cienfuegos comienza a tener resultados muy buenos en las primeras categorías desde el año 1992, pero no obtiene la medalla de oro hasta 1998. Esa fue la primera y, hasta la fecha, no se ha perdido.

Recuerdo de esa primera vez que veníamos de perder dos veces en la fase de grupo ante Camagüey y, casualmente, la final fue contra ellos.

El elenco agramontino tenía tantos jugadores en el equipo nacional como nosotros. Eran polistas muy buenos que destacaban a la vista por su imponente físico, pero les ganamos en buena lid. Recuerdo que José Nieves me dijo cuando terminamos: “yo sabía que iban a ganar. Ustedes juegan muy unidos”. Costó mucho trabajo, pero se logró.

Este resultado parte de varios factores, uno de ellos es el trabajo tan bueno y sistemático que hacen los entrenadores en Cienfuegos, desde las categorías más pequeñas hasta la de Élite, promocionando siempre a muchos jugadores a la preselección nacional.

Otro factor es la unidad con que siempre hemos jugado. Considero que eso nos lo enseñó, fundamentalmente, Amílcar Delgado.

Él me dijo a  Johandys Comas y a mí en una ocasión: “Si nos dividimos, puede que uno de nosotros llegue, pero, si nos unimos, pueden estar seguros que llegaremos todos”, y así hicimos. Esto lo tomaron las generaciones siguientes al pie de la letra.

Por otra parte, creo que en Cuba se pierden muchos jugadores porque, cuando no son captados para la preselección nacional, se desmotivan y no juegan mas.  Esto afecta mucho al deporte y a las provincias de menos desarrollo, pues quedan en desventaja con respecto a los territorios que tienen más polistas en el equipo nacional.

-Viviste ese período oscuro del polo cubano en el cual no se asistió a ninguna competencia internacional durante cinco años. ¿Qué significó para ustedes clasificar en el pre-Mundial de México ´05, sobreponiéndose a esa difícil etapa?

Formé parte de ese grupo de atletas que tuvimos la desdicha de perder un ciclo olímpico completo por no participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador ´02.

Fue muy triste ver como pasaban los años y no participábamos en ninguna competición. Muchos en América pensaron que en Cuba no había polo acuático, y creo que, si no se acabó, fue gracias a Tino Urgellés, quien hizo un trabajo psicológico muy fuerte y fue muy inteligente, siempre buscando motivación donde no había. Él nos mantuvo unidos a casi todos los atletas.

En diciembre del año 2004 le solicité el retiro y me pidió que aguantara hasta marzo del 2005, porque habían posibilidades de ir al clasificatorio mundialista.

La preparación para ese evento fue muy corta y llena de incertidumbre, debido a todo lo que habíamos sufrido. Nosotros no creímos que iríamos, pero, gracias a Dios, logramos participar.

El pre-Mundial fue en México DF, donde la altura, la falta de topes internacionales, la mala preparación y todo conspiró en nuestra contra.

La competencia fue muy difícil, nos cansábamos muy rápido, pero, pese a perder ante Estados Unidos y Canadá, le ganamos a Brasil y logramos la clasificación al Mundial de Montreal ´05.

Después de tantos años sin competir, lograr el boleto mundialista era el mejor regalo que podíamos pedir. Allí demostramos que al polo acuático cubano todavía le quedaba algo de vida.

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-Clasifican al Mundial y alcanzan el duodécimo lugar. Háblame de ese evento

En Montreal ´05 fuimos abatidos por casi todos los equipos. Es duro decirlo, pero fue la realidad. Nuestro entrenador, Tino Urgellés, salía muy molesto de todos los partidos, pero al final entendía que aunque lo dábamos todo, la competición nos superaba.

Para mí, el simple hecho de clasificar era todo un logro, pero, como cubanos al fin, sacamos la garra que nos caracteriza y le ganamos a un equipo de Japón muy bien preparado que contaba con varios polistas que jugaban en clubes europeos.

Ese mundial nos demostró el verdadero lugar donde estaba el polo acuático cubano y que estábamos en peligro de seguir descendiendo por la ausencia de competiciones.

-Algo más que quieras agregar antes de finalizar

Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a todos los jugadores y entrenadores que estuvieron a mi lado durante toda mi trayectoria como atleta.

Raydel Carales Manzano Ver todo

Entrenador de la Selección Nacional de Polo Acuático de Cuba y Fundador de Carales WP.

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