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Orígenes del polo acuático cubano: Guillermo Martínez

Por: Alain Mira López y Raydel Carales Manzano

Conversar con Guillermo Martínez Ginoris sobre polo acuático resulta tan placentero que es fácil olvidar el motivo por el cual acordamos entrevistarlo: los orígenes de este deporte en Cuba.

Él, uno de los pioneros del waterpolo en el país caribeño, recuerda, con bastante certeza, muchas de las experiencias de aquellos primeros años.

Hace poco, en diálogo vía Whatsapp, dejó caer el puente levadizo de la memoria y permitió que los recuerdos vieran la luz una vez más, recuerdos de una generación que yace semi-olvidada en los archivos de la historia.

Diseño: Raydel Carales

Yo primero comencé como nadador, pero no en Cuba, en Asturias, España, durante unas vacaciones con mi abuela en el año 1955. Allí, competí en los torneos de esa comunidad autónoma y gané en cuatro eventos, rememoró el legendario polista.

Cuando regresé a La Habana, en 1957, me integré al Club Cubanaleco, perteneciente a la entonces Compañía Cubana de Electricidad, organización a la cual representé en las competencias de carácter nacional que se realizaron en el país.

Como corolario de esa etapa, durante los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston ´62, alcanzó la medalla de bronce en el relevo 4×100 combinado, junto a Rolando Valdés (el Grafo), José M. García y Francisco Coro.

Cuando regresé de Jamaica, comencé a trabajar en una agencia del Banco Nacional de Cuba y, a finales de 1963, me invitan a jugar polo acuático, en esencia, por haber sido nadador y por ser corpulento.

Imagine que a usted, de pronto, lo convidan a practicar un deporte relativamente desconocido en el país y del cual no sabe casi nada. Piense un poco en cómo se sentiría. Bueno, así fue para Guillermo Martínez y el resto de sus compañeros, quienes asumieron ese tremendo reto.

Fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Trabajé muy duro, pues tanto mis compañeros de equipo como yo estábamos «en pañales».

Guillermo Martínez ejecuta un disparo a puerta durante un entrenamiento.
Foto: Archivo

En 1964 vino a Cuba el primer equipo extranjero, procedente de Chevoslovaquia, con intenciones de topar con nosotros. Recuerdo que Alberto Amaya, uno de los que estaba al frente de aquel proyecto para desarrollar el polo acuático en el país, hizo dos arcos con tuberías de agua y las llevó en una carretilla para la Ciudad Deportiva. Cuando los checoslovacos las vieron, comenzaron a reírse. Entonces nos enseñaron que el frente de la portería debe ser rectangular.

Precisamente, con ese elenco centroeuropeo vino el técnico Bartolomé Scavnisky, quien fue captado por Amaya y, en 1965, regresó a Cuba para formar una selección competitiva. Él recorrió todo el territorio nacional buscando talento y conformó una escuadra donde mezcló nadadores retirados y jóvenes con un futuro prometedor.

Creo que el polo acuático cubano le debe mucho a él, y también al entrenador húngaro Károly Laky, pues el apoyo de ambos fue determinante en el rápido ascenso de este deporte en el país. También es justo reconocer el papel de Alberto Amaya, ya que muchas cosas se lograron gracias a su gestión.

Por supuesto, tampoco se puede contar la historia del polo acuático en Cuba sin hablar de Juan Almeneiro, quien tuvo un rol fundamental en el desarrollo de esta disciplina.

Estuvo muchos años al lado de Laky y, tras la salida del húngaro a mediados de la década de 1970, heredó la responsabilidad de dirigir la selección nacional, alcanzando los mejores resultados. A él también le debemos.

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foto donde aparecen los integrantes del equipo Cuba vestidos con ropa deportiva azul que realizó una Base de entrenamiento en Hungría en el año 1965 y también los miembros de un equipo local con gorro blanco; las gradas llenas se ven al fondo de la fotografía.

Checoslovaquia-Hungría 1965: el primer gran paso

El objetivo de esa base de entrenamiento consistía en efectuar el mayor número de enfrentamientos posibles e ir conociendo nuevos conceptos y experiencias en el juego.

Volviendo a 1964, durante ese año y el siguiente, un grupo de polistas de ese equipo que topó contra los checoslovacos, fuimos a enseñar lo poco que habíamos aprendido a las Bases Navales de la recién fundada Marina de Guerra Revolucionaria.

Ellos recibían las clases de polo acuático como parte de la preparación combativa. Lo practicábamos en el mar, generalmente, entre dos lanchas torpederas.

La joven selección cubana recibió un gran apoyo del Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (Inder) y, ya para 1965, comenzaron a realizar giras de preparación por los países del Campo Socialista en Europa (Hungría  Checoslovaquia, Rumania, URSS y RDA).

Nos metieron goles de todo tipo, pero nos sirvió porque elevamos el nivel rápidamente y sorprendimos a todos cuando ganamos, de forma invicta, la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos de San Juan ´66. Además, cerramos el ciclo olímpico logrando un histórico octavo lugar en los Juegos Olímpicos de México ´68.

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En 1970, la selección nacional antillana repitió el título regional en la cita celebrada en la Ciudad de Panamá y, durante los VI Juegos Panamericanos de Cali ´71, alcanzaron la primera presea de un elenco criollo de waterpolo en estas lides (plata).

Finalmente, tras dar mucha guerra, lograron un meritorio noveno lugar en los Juegos Olímpicos de Munich ´72, competición en la cual Guillermo Martínez marcó siete dianas en nueve partidos, segundo mejor anotador cubano en esa justa, solo superado por el camagüeyano Carlos Sánchez, quién terminó como líder goleador.

Este fue el último evento multideportivo de verano, a nivel regional, continental u olímpico, en el cual intervino el legendario polista habanero. Poco después llegó su retiro como atleta activo.

Guillermo Martínez nos narró, con cierta nostalgia, su historia, que está estrechamente ligada a los orígenes del polo acuático cubano, pues a este deporte, del cual fue pionero en el país, dedicó casi toda su vida.

Para él, y para todos aquellos que fueron parte de esos primeros años del deporte de la pelota mojada en esta nación caribeña: ¡Gracias por trazar la ruta de la victoria!

2 comentarios sobre “Orígenes del polo acuático cubano: Guillermo Martínez Deja un comentario

  1. Guillermo el padre del polo acuático en Cuba y después como directivo de la FINA en el mundo me acuerdo de su retiro después de Munich los más jóvenes no queríamos que se fuera era un jugador completo jugaba boya defendía y atacaba era el ejemplo de un gran capitán gracias Guillermo por tu contribución abrazos se te quiere eterna salud para ti y toda tu familia.

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