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Danilo Palacio, ejemplo de sacrificio (II)

Continuamos con la segunda parte de la entrevista al santiaguero Danilo Palacio, uno de los jugadores más entregados y sacrificados de la actual preselección nacional cubana de polo acuático.

El polista Danilo Javier Palacio Guillot ejecuta un tiro a puerta. Foto: Erick Ortiz
Foto: Erick Ortiz

-Tu historia sorprende mucho más cuando vemos que, después de toda una formación como portero, llegas a la preselección nacional cubana como boya, lo cual es algo insólito, porque ocurre muy pocas veces. ¿En algún momento pensaste que esto podría suceder?

Jamás valoré esa posibilidad. Por ello, estaré eternamente agradecido con Raymundo de la Fuente, pues fue a quien se le ocurrió la idea de que yo jugara en el campo y no defendiendo el arco.

No olvidaré cuando me aconsejó que no pasara más trabajo en la portería, pues si quería llegar el camino era por otra posición.

-¿Cuánto sacrificio llevó ese cambio de posición?

Llevó muchísimo sacrificio, pero estaba bien preparado físicamente, porque, cuando jugaba por Santiago de Cuba, los porteros nadábamos lo mismo que los jugadores de campo. Además, contaba con la fuerza y la perseverancia para lograrlo.

-Toda esa entrega se vio recompensada cuando te promovieron a la selección nacional cubana que realizó una base de entrenamiento en Croacia, durante el año 2018. Coméntanos sobre esa experiencia

Me preparé y entrené muchísimo para integrar el equipo, porque que habían jugadores de gran nivel con mucha más experiencia. Ellos, como yo, también querían ser parte del seleccionado que competiría en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla ´18.

Para mí, fue un tremendo logro el poder entrenar en una de las mecas del polo acuático mundial. Allí aprendí muchísimo sobre disciplina táctica; actualmente lo pongo en práctica en cada partido, por supuesto, ajustado a mis habilidades y mis capacidades.

Equipo cubano que participó en los XVIII Juegos Panamericanos de Lima ´19. Foto: Archivo

-Llegan los XVIII Juegos Panamericanos de Lima ´19 y tu nombre es incluido en el roster de once polistas que asistiría esa cita. ¿Qué significó para ti?

Para esos Panamericanos realicé la mejor preparación de mi vida, pues sabía que era una competencia de mucho más nivel. Los entrenadores trabajaron muchísimo con nosotros; la psicóloga también tuvo un importante rol.

Cuando me dijeron que estaba entre los once seleccionados para competir en ese evento me quedé que no podía hablar de la emoción. Recuerdo que lo primero que hice fue llamar a mi mamá para contarle la excelente noticia. Fue lo mejor del mundo para mí en ese momento.

Después de eso, entrené «como un caballo», porque no era solo integrar el equipo, tenía que jugar bien y demostrar que yo si podía. Estaba enfocado en dar todo de mí, dar el máximo.

-Durante esos Juegos Panamericanos tuviste que asumir la portería en el partido contra Estados Unidos y das una disertación deteniendo más de diez disparos a puerta. Háblame sobre ese emocionante día en el que sacaste “la garra santiaguera”.

Cuando jugué por Santiago de Cuba, siempre recibí muchos tiros a puerta de muy buenos equipos como Camagüey y Cienfuegos; yo me imaginé que sería similar frente a Estados Unidos y me preparé para ello.

Como portero siempre disfruté detenerle los disparos al mejor jugador de elenco rival y ese día hice lo mismo con el poste estadounidense.

Recuerdo que hubo varias jugadas en las cuales me le adelanté y me marcó, entonces le preparé las condiciones para forzarlo a tirar de nuevo, porque ya sabía hacia donde iba a disparar.

Todavía me emociono cuando me acuerdo de esa acción: le cogí el tiempo y le di «chapa» con las dos manos de forma tan espectacular que mis compañeros de equipo comenzaron a gritar de euforia. Después me dijeron que fue casi un bloqueo de voleibol.

La garra santiaguera, por mucho que quiera moldearla, siempre está presente, y en esos momentos de pura adrenalina se me sale el santiaguero para fuera, porque soy de la “Tierra Caliente”.

No obstante, siempre me controlo y no me dejo llevar por esos impulsos del juego, aunque reconozco que forman parte de mí y de mis raíces.

El polista cubano Danilo Palacio Guillot se lanza a nadar desde el poste para acercarse al jugador que le toca defender.
Foto: Erick Ortiz

-¿Te queda alguna meta por cumplir?

Me quedan muchas todavía. La principal es insertarme en una liga extranjera que me permita continuar elevando mi nivel en este deporte que tanto amo, pues quiero crecer como jugador y explotar todo el potencial que tengo dentro de mí para después aportarle más a la selección nacional.

Otra meta es recuperar la senda dorada en los Juegos Centroamericanos, que tan esquiva ha sido en los últimos torneos. Y no solo ganar la medalla de oro, sino hacerlo de forma contundente.

También quiero colgarme en el cuello una presea Panamericana. En Lima ´19 nos quedamos a un pasito y por eso la veo tan cerca.

Finalmente, deseo participar en un Campeonato Mundial y en los Juegos Olímpicos; mi meta es lograrlo con el actual equipo en este próximo ciclo rumbo a París 2024.

Raydel Carales Manzano Ver todo

Entrenador de la Selección Nacional de Polo Acuático de Cuba y Fundador de Carales WP.

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