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Carlos Manuel Domínguez, el Búfalo santiaguero

Otro polista cubano que se caracteriza por su entrega y convicción de intentarlo hasta obtener la victoria es Carlos Manuel (Díaz) Domínguez, defensa santiaguero que a sus 23 años de edad es uno de los atletas con mejores condiciones para ser contratado en el extranjero.

Miembro de la selección nacional cubana desde el año 2017 y actual co-capitán de la misma, destaca por su versatilidad (puede asumir como delantero) y despliegue físico en el juego, tanto en el contraataque ofensivo como en el defensivo.

Para conocer un poco más sobre este sacrificado jugador, Carales WP contactó con él, vía Whatsapp, y hoy les compartimos el resultado de esa entrevista.

Ficha de atleta de Carlos Manuel Díaz Domínguez con su fecha de nacimiento, edad, talla, peso, posición, años en la selección nacional y sus principales resultados, junto a dos fotos de Carlos Manuel  Díaz Domínguez ejecutando un disparo a puerta.
Diseño: Raydel Carales

-¿Háblanos de tus inicios en Santiago de Cuba?

Al acabar las clases, íbamos a entrenar. Cuando terminábamos en la piscina, los entrenadores nos repartían por las casas. Pero mi papá no sabía nada al respecto, hasta un día. Él se enteró y no quiso que siguiera practicando. Afortunadamente, Michel y Yoandris hablaron con él y lo convencieron de que no me sacara del deporte.

-¿Por qué el Búfalo?

El Búfalo llegó a mi vida por un comentario de Franklin Rodríguez, quien en una ocasión dijo: “Este niño es un Búfalo, mira lo grande y fuerte que se ve”, y desde ese día se me quedó el sobrenombre de Búfalo, Todos me lo decían.

-En tu paso por la EIDE Capitán Orestes Acosta, de Santiago de Cuba, ¿qué entrenadores ayudaron más a tu desarrollo?

Me considero un atleta afortunado por los entrenadores que tuve. Fueron varios los que me ayudaron a desarrollarme, Franklin Rodríguez (el Chiqui), quien es un gran entrenador (si llegas a ver mi entrevista, mi respeto para usted), Franklin Cutiño, Constantino Castro, Yuldani Lafargue, Ranhdol Fernández, Alcides Fortuna (Malboro), Nitza Calderín y Joaquín Pérez.

A todos les agradezco por darme una buena formación.

-En una de tus primeras participaciones en la Liga Nacional, defiendes a unos de los boyas más corpulentos de los últimos tiempos, tu coterráneo Rudy Despaigne. Háblame de ese campeonato.

En la primera fecha nos tocó con el equipo de Rudy y Emilio Oms, nuestro estelar portero, me dijo: “te toca gardearlo, Búfalo; eres de Santiago de Cuba y el te va a llevar suave. Tú eres el tipo”.

Contrario a lo que pensamos, empezó a jugar durísimo y le pido que baje la intensidad, para lucir bien. Él giró para mí y respondió: “Chama a mí también me están mirando y tú no estás jugando yaquis”. Le contesté: “Ahhh, ya. Está bien”.

Él entró al poste y le doy con el codo, suave, de cariño. Tú puedes creer que soltó la pelota y me cayó atrás mientras yo iba para el banco.

Después, Raydel Carales me indicaba que lo gardeara y le respondía que lo hiciera él si quería. Se acabó el juego y Rudy se acercó para decirme que no lo hiciera más, y yo le respondí que no volvería a pasar.

Más allá de eso, fue una competencia para mí muy bonita, en la cual me gané la admiración de los jugadores de la selección. Fue en esa ocasión donde los hermanos Carales me regalaron mi primera trusa que decía Cuba y me aconsejaron que me esforzara para que llegar al equipo nacional.

-Por varios años estuvisteis invitado a entrenar con la selección nacional, pero, al final, tanto sacrificio dio resultado. ¿Qué representó para ti cumplir ese sueño de defender los colores de tu país?

Después de tanto, pero tanto sacrificio, esfuerzo y días largos, el 27 de septiembre del 2017 me gané la plaza para la selección nacional y ese mismo día se casó Arisney  Ramos, a quien considero la hermana que nunca tuve.

Ese fue un día de muchas emociones. Mis padres, compañeros de equipo, amistades, el resto de mi familia y los entrenadores de Santiago de Cuba sintieron un gran orgullo por mí. No tengo formar de explicarlo

Estaba muy contento por haberlo logrado. Aún ahora, mientras lo digo para esta entrevista y estoy llorando, porque solo yo sé lo que pasé, pero lo logré.

Aprovecho para agradecer a Danilo Palacio: mi hermano, te quiero con la vida.

Carlos Manuel Domínguez (polista de pie a la izquierda, es saludado por uno de los entrenadores de las selección nacional durante los XVIII Juegos Panamericanos de Lima 2019.
Foto: Archivo

-Ya la preselección nacional, ¿quiénes eran tus principales referentes?

Giraldo Carales era un referente para mí antes de entrar; él llevaba muchos años en el equipo cubano y entendía mis problemas como jugador. Su hermano Raydel también me aconsejaba mucho; él siempre está mirando, con detalles, mi trabajo técnico.

No obstante, de forma general, cada unos de mis compañeros me supo apoyar en cada momento y exigirme cuando era necesario.

-En diciembre del año 2018, te propusiste hacer el grado para viajar a los XVIII Panamericanos de Lima ´19 y jugar. Diste más del 100% y lo lograste. Coméntanos al respecto.

Para incluirme entre los 11 jugadores que representaron a Cuba en Lima tuve que enfocarme como nunca antes lo había hecho en mi vida.

Debía entrenar más duro que todos mis compañeros de equipo, cogerle el ritmo a cada uno de ellos y tratar de equipararme a su nivel para después intentar superarlos con mucho entrenamiento. Trabajaba fuerte en cada unos de mis errores. Fue bonito, pero muy duro; súper duro.

Gianny Lara (el Pata), portero de la selección nacional por más de 15 años, me comentó, en el vestidor de la piscina, que muchos no estaban de acuerdo con mi inclusión en el equipo, porque me había enfermado semanas antes y me faltaba preparación.

Eso me motivó y le di una galleta sin manos a todo aquel que no creyó en mí, incluso, hasta a él mismo me elogió después  diciéndome que fui uno de los mejores que jugó, que siguiera así.

Me sentí orgulloso de haberme ganado la confianza y el respeto de mis compañeros, fue algo muy lindo que me dijera eso y se lo agradezco.

Háblanos sobre esos Juegos Panamericanos. ¿Qué representó para ti vivir esa experiencia?

Viví esos Juegos como si ya hubiese participado en otros antes. Me sentí súper preparado. En otras competencias siempre sentí esos nervios que les entran a los deportistas, incluso a los mejores del mundo, pero en esa ocasión no tuve prearranque, ni nervios, porque era feliz de estar ahí.

Si te fijas, en toda la entrevista no he mencionado a la persona más importante en toda mi historia, Mario Bermúdez, primer entrenador de la selección nacional y un padre para mí.

Solo yo sé lo que sufría él cuando veía las cosas mal, por lo mucho que me exigió y, para mí, representó el orgullo más grande que él, en una reunión de equipo, me dijera:

“Carlos, no te sientas mal si no pudiste anotar un gol en el Panamericano. ¿En cuántas jugadas efectivas tú participaste, cuántas asistencias aportaste, qué cantidad de balones robaste? Para mí, el Panamericano te quedó chiquito, porque te esforzaste. Si no te quedó más chiquito fue porque te enfermaste semanas antes”

Mario Bermúdez

Fue entonces cuando me propuso de co-capitán de equipo con mi compañero, y mi amigo, Ivey Arroyo. Eso representó mucho para mí.

-Varios polistas de la selección nacional están contratados en el extranjero. En lo personal, ¿estás preparado para asumir un reto así? ¿Qué puede aportarle Carlos Manuel Domínguez a los clubes interesados?

Sí, me siento preparado para asumir cualquier oportunidad que me llegue y, al club que me fiche, le daré lo mejor de mí como defensor y un gran aporte en el juego colectivo.

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