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Nilde Molina, pionera de los Campeonatos Nacionales femeninos

Hoy, Carales WP tiene el honor de publicar la entrevista realizada, recientemente, a Nilde Molina, unas de las pioneras de los Campeonatos Nacionales de polo acuático femenino.

Además de aportarle a la disciplina como jugadora, también destacó como directiva del deporte en Cuba, a varios niveles, y como atleta del movimiento máster de natación.

En la actualidad, contribuye a la formación de los atletas y entrenadores del futuro a través el trabajo metodológico en el Centro de Entrenamiento de Alto Rendimiento Giraldo Córdova Cardín y apoyando a la Comisión Nacional.

Foto: Tomada del perfil en Facebook de Nilde Molina.

-Siendo hija de unas de las grandes Divas de la música cubana, la inigualable Moraima Secada, ¿por qué optar por el polo acuático y no por la música o el baile?

Llegué al polo acuático gracias al deporte universitario, pues estudiaba Licenciatura en Alimentos y, como parte de la maya curricular, debía practicar un deporte.

Hicieron captaciones por las distintas Facultades y, como nadaba bien, era alta y delgada, el profesor Camilo Muñiz, quien dirigía el polo acuático en la Universidad de La Habana (UH) por aquel entonces, me seleccionó. A partir del año 1984 comencé la práctica de este deporte.

Nunca tuve aptitudes para el arte y mis padres, que ambos eran de ese mundo, respetaban mucho sus profesiones y sabían que no tenía para eso.

-Los años ´70 marcan el inicio de la práctica de polo acuático para mujeres en Cuba, pero no es hasta finales de la década de 1980 que realmente toma un auge considerable. Háblanos sobre esos inicios.

En los ´80 había un renacer de la práctica de este deporte en la rama femenina, era muy codiciado por las chicas ir a la piscina y practicar en cada espacio de tiempo que tuviéramos entre clases.

A veces hasta competíamos entre Facultades en las noches. También existían equipos en la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo. Realmente había un gran movimiento feminista que impulsaba la práctica del polo acuático en aquellos años.

Recuerdo que se programaban competencias triangulares entre los equipos de la UH, el Fajardo y otros de diferentes atletas que eran convocadas. Jugábamos en la piscina del Centro Deportivo Camilo Cienfuegos, en la de la UH o en la del Fajardo. Esto lo organizaba la Comisión Provincial, con el apoyo de la Nacional, como forma de masificar el deporte.

-¿Dónde entrenaban?

Entrenábamos en estos lugares que ya mencioné, pero ya para el año 1987 las seleccionadas nos concentrábamos en la Escuela Nacional de Natación Marcelo Salado y, en calidad de invitadas, comenzamos a hacer vida deportiva con un carácter más integral.

Este elenco lo conformaban polistas provenientes del deporte universitario y ex-atletas de otras disciplinas acuáticas que causaron bajas en sus respectivos equipos. Así, con mucho esfuerzo se fue conformando la escuadra provincial de waterpolo femenino.

Recuerdo que David Rodríguez fue nuestro primer entrenador junto a otros jugadores retirados.

Fotografía del equipo femenino de polo acuático de la Universidad de La Habana en la década de 1980 junto a su entrenador Camilo Muñiz.
Equipo femenino de la Universidad de La Habana dirigido por Camilo Muñiz. Foto: Cortesía de Nilde Molina

-¿Quiénes eran los principales promotores del polo acuático por aquellos años?

Hubo algunos atletas retirados que impulsaron la enseñanza de este deporte para mujeres, lo cual era bien difícil por ser algo novedoso. Ellos fueron el profesor Camilo Muñiz, Víctor Masó, David Rodríguez y otros que se fueron motivando en el resto de las provincias.

La Comisión Provincial la dirigía Arnaldo Guillén y el gran Guillermo Martínez la Comisión Nacional; todos ellos eran los promotores del polo acuático femenino en aquellos momentos.

-En el año 1988 se realiza el I Campeonato Nacional, pero no de manera oficial. Coméntanos de ese evento.

Vivimos grandes experiencias asistiendo a esos campeonatos como equipo La Habana. Fueron muchas horas entrenando para lograr un buen resultado.

Había mucha rivalidad entre las provincias más avanzadas en aquel momento: Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Santiago de Cuba y la capital.

Ese primer campeonato fue una nueva experiencia tanto para las jugadoras como para muchos entrenadores y directivos que confiaban en el renacer de ese deporte en la rama femenina.

Tuvimos mucho apoyo, a pesar de no contar con un presupuesto para el evento. La sede, Camagüey, hizo grandes esfuerzos para acoger a todos los equipos participantes.

Gracias a la excelente promoción, aquello se convirtió en una gran fiesta deportiva para el pueblo, que disfrutó mucho esa competencia junto a nosotras.

La final entre La Habana y las locales fue grandiosa; no cabía nadie más en los alrededores de la piscina viendo el juego y animando al equipo de su preferencia.

Para nosotras, las habaneras, fue muy impresionante, pues tuvimos que jugar con mucha presión debido al público en contra y el arbitraje riguroso, ya que contamos con árbitros nacionales de gran experiencia; recuerdo al inolvidable Eugenio Martínez, Julián del Campo, de la Hoz y otros de mucho calibre.

La gala de premiación fue impactante, pues tuvimos que salir corriendo de la piscina directo al ómnibus con el público molesto, porque ganamos nosotras, La Habana, y no el equipo local.

-¿Qué posición jugabas?

Por estrategia de los entrenadores, comencé jugando boya y defensa, en dependencia de lo que ellos considerarán oportuno. Mi número, el siete, es inolvidable para mí, porque me trajo muy buenos momentos como jugadora al vivir esas bellas experiencias.

-El II Campeonato Nacional se celebró también en Camagüey, específicamente en la piscina de previsora. Háblanos sobre esa segunda edición.

Por aquellos años, La Habana era la provincia con mejores resultados y ganaba en casi todos los campeonatos, hasta que otras provincias, como Villa Clara, elevaron su nivel y la competencia se volvió mucho más reñida.

El entrenador del equipo La Habana femenino de polo acuático da instrucciones a sus jugadoras antes de comenzar el partido.
Equipo La Habana durante el II Campeonato Nacional de polo acuático femenino. Foto: Archivo

-Menciónanos a las principales jugadoras de aquellos años

Pido disculpas de antemano por si olvidó algún nombre, porque éramos muchas:

Yamira Arzola (La Habana)

Celia Sánchez (La Habana)

Yanín Acosta (La Habana)

Lisuet Hidalgo (La Habana)

Iría Juantorena (La Habana)

Danay Palau (La Habana)

Yuset Dirichiti (La Habana)

Daisy (Santiago de Cuba)

Yanet Moré (Villa Clara)

Sheila Gómez (Villa Clara)

Odalis Serguera (Villa Clara)

Anaelda Borges (Villa Clara)

Yudith Áreas (Camagüey)

Yanet Cok (Camagüey)

Oilín Arias (Camagüey)

Mirlenys Luis (Camagüey)

En Matanzas y Holguín también había buenas jugadoras, pero no recuerdo sus nombres.

-Mirando al pasado, ¿cómo están presentes esos años en la vida de Nilde Molina?

Todas esas experiencias fueron lindos momentos de la juventud. Duros entrenamientos, frío cuando era invierno e intenso sol en verano. Siempre buscando tiempo para estudiar y entrenar, pues no existía el actual convenio entre las Universidades y el Inder.

Por otro lado, fue una bella experiencia convivir con los atletas de los otros deportes en la Marcelo Salado y con el equipo masculino de polo acuático, que en aquellos años estaba en la élite mundial.

-El destino te lleva, casi 30 años después, a ser unas de las personas de mayor vinculación con las selecciones nacionales cubanas de ambos sexos. Coméntanos al respecto.

Llevo más de 30 años vinculada, de una forma u otra, a este deporte. He contribuido a formar nuevas generaciones de atletas y entrenadores, y vivo sus experiencias como si fueran mías.

Ahora me dedico al trabajo metodológico y a apoyar a la Comisión Nacional en lo que necesite. Es lindo pertenecer a esta familia del polo acuático, donde todos somos un gran equipo.

-A juicio personal,¿qué necesita el waterpolo cubano para regresar a los planos estelares de los ´70 y los ´80?

El polo acuático requiere de piscinas o buscar variantes en las playas, como la nueva modalidad. Además, necesita una logística un tanto complicada.

Necesitamos seguir masificando el deporte en todas las categorías y establecer un sistema competitivo que permita jugar mucho más. Todo esto sin olvidar la superación de los encargados de dirigir estos procesos.

Raydel Carales Manzano Ver todo

Entrenador de la Selección Nacional de Polo Acuático de Cuba y Fundador de Carales WP.

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