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Orígenes del polo acuático cubano: Julián del Campo (I)

Julián del Campo es de esas personas que se emocionan al recordar grandes momentos, sobre todo si se trata de la historia del polo acuático cubano.

Recientemente, convidamos al emblemático portero camagüeyano a chatear sobre aquellos primeros años, sobre los orígenes del deporte del balón mojado en la mayor de las Antillas, y él, un tanto emocionado, compartió sus memorias con la naturalidad que lo caracteriza.

El nacimiento del polo acuático en Cuba se remonta a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston 1962. La iniciativa surge a partir de los nadadores de todo el país convocados a eliminarse y formar un equipo que participara en la cita regional. Estos atletas, en su mayoría, eran de la Habana.

En tan temprana fecha, el Sr. Alberto Amaya, principal artífice de este proceso, estaba intentando formar a una escuadra de polo acuático que participe en esos Centroamericanos. Para ello, convocó a los nadadores que no clasificaron a esa justa, esa fue la base del elenco.

Desafortunadamente, no tenían a nadie capaz de preparar a esa selección y buscaron a un entrenador capitalino de natación que había participado en entrenamientos de un club de la capital, el Vedado Tenis Club, si mal no recuerdo. Ese señor era “Perico” Miranda.

También buscaron a un mexicano que estaba por acá, al que todos le decían «el Pájaro» (en realidad no recuerdo bien su nombre), al cual conocí en el año 1965, cuando nos visitó con otros atletas mexicanos.

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Juan Almeneiro agachado en el borde de la piscina explica sus jugadores el próximo ejercicio que van a ejecutar.

Juan Almeneiro, pionero y leyenda del polo acuático cubano

Cuando se hable de la historia del polo acuático cubano, el nombre “JUAN ALMENEIRO” debe escribirse en mayúsculas, pues, sin dudas, su obra como entrenador/consultor de la selección nacional es todo un hito en este deporte

A raíz de los resultados de Jamaica, Alberto Amaya se hizo con la Comisión Nacional de polo acuático y, para desarrollar este deporte que estaba naciendo, envío a varios de aquellos jugadores a fomentarlo por las seis provincias en las que estaba dividido el país.

Todos eran empíricos, lo poco que sabían lo aprendieron unos meses antes, cuando asistieron a los Centroamericanos de Kingston siendo prácticamente neófitos, y luego lo llevaron a los territorios para formar equipos.

A Camagüey vino Juan Almeneiro, en el 1963, y ese mismo año se realizó un torneo nacional con las provincias que habían logrado reunir un grupo de atletas para competir.

Si mal no recuerdo, creo que los seis territorios presentaron equipos. Los árbitros fueron Alberto Amaya y, si la memoria no me falla, Waldimiro Arcos (padre).

En ese I Campeonato Nacional, Oriente ganó el título de Cuba y Camagüey terminó en el segundo escaño. Juan Almeneiro fue el líder goleador de esta justa.

Almeneiro, quien siempre jugó con mucha garra (por no decir otra palabra más fuerte), fue expulsado del partido entre La Habana y los agramontinos por irrespetar al árbitro, que no tenía ningún conocimiento del juego y sus reglas.

Por un error del referee, Juan Almeneiro se molestó y se refirió a la progenitora de juez. No estuve en ese primer campeonato, pero sé que el árbitro era habanero al ciento por ciento y no quería que los capitalinos perdieran.

Camagüey, en muy poco tiempo de preparación, logró desarrollar muy buenos polistas e, inspirados por el fuerte estilo de juego de Almeneiro, lo dieron todo en la piscina, pero el equipo no jugó igual tras ser expulsado su capitán. 

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Un momento importante en la historia del polo acuático cubano es la visita al país, en 1964, de un equipo checoslovaco con el objetivo de topar con el joven seleccionado criollo.

Con esa escuadra centroeuropea vino el legendario entrenador Bartolomé Scavnisky, una figura crucial en el desarrollo del waterpolo en la mayor de las Antillas.

Jugaron acá en Camagüey, en la piscina del antiguo Club Atlético, prácticamente sin condiciones para un evento de esa categoría.

La selección nacional que participó en ese tope fue integrado por varios camagüeyanos que destacaron en el Campeonato Nacional del año anterior: Carlos Caballero, Francisco Bonito (Paquito), Oscar Salgado, también, si mal no recuerdo, Ángel Valdés y algún otro que quizás olvidé.

También fueron convocados jugadores de La Habana, Las Villas, Oriente y creo que de Matanzas también. No estoy seguro si participó alguien de Pinar del Río.

Por supuesto, esto fue antes de que Julián del Campo descubriera el polo acuático, deporte que lo enamoró tras disfrutar de ese tope en cubanos y checoslovacos.

Me gustó tanto que, desde esa exhibición internacional con los checos, aún hoy, 58 años, después sigue siendo mí pasión.

Continuará…

Alain Mira López Ver todo

Periodista a toda hora y pseudoescritor cuando le sube la musa. Enfermo al deporte y a la buena literatura. Perfeccionista en toda la extensión de la palabra.

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